
Otra vez llega de madrugada,
sigiloso como una gacela,
intentando no despertarte,
pero aun no dormiste.
Asustada lo miras,
esperando otra de sus mentiras,
a tu lado se acuesta,
aunque se da la vuelta.
Un horrible olor a perfume,
por toda su piel,
en tu boca sabor a hiel,
mil sensaciones luchan en tu mente.
Mañana con el hablarás,
no lo puedes soportar,
esto tiene que acabar,
ya no es hombre que amabas.
En la cama giras de aquí para allá,
pensado que en que te equivocaste,
tanto amor le diste,
desde que llegó a tu vida.
Lloras en silencio,
cual castillo de naipes,
tu mundo se hundió,
las ilusiones volaron por los aires.
Magda Lluna