
Ocultos en la playa,
entre las rocas,
palabras dulces musitando,
el oleaje coreando.
El mar,amigo fiel,
de nuestro cariño celador
callado espectador,
sonriendole al sol.
El agua espumosa,
mojandonos traviesa,
alertando que la luna partió,
un nuevo día comenzó.
Tu cuerpo sobre mi reposando,
tras esta noche loca,
donde fui solamente tuya,
entre tus brazos vibrando.
Hay que regresar,
acabó el sueño,
de repente la realidad,
cada uno a su hogar.
Tú, con ella a pelear,
yo, con el a luchar,
anhelando retornar a ese lugar,
donde vivimos ese prohibido amor.
Magda Lluna





